Cómo castigar a un gato: pegar no, privar sí

13/04/2022

Castigar a un gato es una de las tareas más complicadas a las que nos enfrentamos los que convivimos con estas adorables mascotas.

Está claro que a nadie le gusta castigar; no obstante, a veces no queda más remedio, y en ese caso conviene tener muy clara la táctica correcta a seguir para evitar que el castigo juegue en nuestra contra o no sirva para nada.

Lo primero que debes saber es que pegar NO una forma de castigar a un gato. De hecho, es la peor que existe, no servirá para nada; al menos no para que no vuelva a hacer lo que ha hecho mal.

En cambio, privar de tu compañía a tu mascota durante un tiempo determinado SÍ es la mejor táctica para darle ese «toques de atención» que necesita para corregir su comportamiento. ¿Quieres saber cómo hacerlo para que funcione?

Índice

Castigar a un gato no es lo ideal (pero a veces tendrás que hacerlo)

Gato castigo

Está claro que castigar a tu gato no es lo ideal. ¡Yo odio hacerlo con los míos! Sin embargo, hay situaciones en las que no queda otro remedio que aplicar un cierto castigo (siempre lo más leve posible) con el objetivo de lograr evitar algún comportamiento incorrecto o molesto y de conseguir que no se convierta en hábito.

Cuando Otto era pequeño se subía a la encimera de la cocina. Con los trucos que te voy a contar conseguí que no lo hiciera más, ni siquiera cuando no estamos en casa.

Un gato no tiene nada que ver con un perro: el peligro del refuerzo negativo

A veces pensamos que todas las mascotas son iguales y no es así. A nivel mental, la diferencia entre un perro y un gato es enorme, y no podemos educarlos de la misma manera. De hecho, entre los dos animales de compañía más populares en el mundo deberemos tomar estrategias casi opuestas.

El refuerzo negativo (aunque no es una táctica recomendable tampoco para canes) es mucho más efectivo en perros que en gatos. Esto es una consecuencia lógica de la naturaleza del animal; mientras que el perro es sumiso y obedece, el gato no lo es y va a su aire, tampoco te descubro nada nuevo.

Por ello, aunque castigar a un gato es perfectamente posible e incluso útil en muchos casos, te aconsejo que no lo hagas con demasiada frecuencia ya que podría empezar a verte a ti de forma negativa y se crearía un ambiente incómodo y hasta peligroso en casa. Dejarías de ser un aliado para pasar a ser un enemigo.

¿Te has pasado de la raya castigando a tu gato y ahora te odia? Bueno, quizás tampoco es para tanto, pero puede que rehuya de ti y le cueste recuperar la confianza al menos unos días. Si quieres acelerar el proceso de vuelta a la normalidad puedes hacerlo con este truco: ponte en una habitación con él, dale algo de mimos y enchufa a tope las feromonas artificiales de la felicidad y la tranquilidad. ¡En menos de lo que crees estará de nuevo receptivo y cariñoso!

La edad importa, el castigo funciona mejor en gatos jóvenes

7 Cuidados para un gato pequeño

A la hora de castigar a un gato hay que tener muy en cuenta la edad que tiene. Su comportamiento, su actitud y su asimilación de la situación varía de forma reseñable en función de los años que tengan.

Podemos dividir la edad de los gatos en 3 franjas:

  • Gatitos: son aquellos con menos de un año de edad. En esta época es importante que, si les castigamos o reñimos, lo hagamos con total autoridad (pero sin gritar) para que se acostumbren a nuestra posición de superioridad en estas situaciones. ¡Recuerda que los cachorros son súper activos en esta etapa y es normal que preparen alguna travesura! Ah, y no olvides esperar a que tenga al menos un mes de edad para castigarlo o regañarlo, antes no es recomendable y mucho menos si están separados de su madre.
  • Gatos adultos: ya saben perfectamente lo que hacen y porqué lo hacen. Sin embargo, en muchas ocasiones es la época en la que tienen mayor carácter y puede costarte que acepten el castigo. Ten paciencia, comprensión y constancia.
  • Gatos ancianos: cuando los mininos pasan de los 11 años están en la etapa final de su vida. Aquí los problemas de comportamiento por los que le regañas suelen venir por problemas de salud como los asociados al riñón y debes estar muy atento a que ese no sea el origen si te planteas castigarlo. Los gatos senior tienen menos energía y necesitas mostrar más empatía y comprensión con ellos.

Ten en cuenta que, conforme aumenta la edad del gato, más «pasará» de las broncas ya que su carácter estará muy forjado, pasa igual que con las personas. En cambio, a los más pequeños les puedes educar en poco tiempo, puesto que asimilan muy rápido todos los comportamientos, y es la edad clave en la que castigarlo con sentido e inteligencia para lograr que se comporte bien a largo plazo.

Prevenir (y evitar castigar) siempre es la mejor opción

Cuando hablamos de castigar o reñir a un gato es porque ha hecho algo malo (o que nosotros consideramos como malo, pero él no). Por ello, y dado que los felinos no son demasiado amigos de las correcciones de comportamiento, prevenir siempre es mejor opción que castigar. Pero, ¿cómo puedes lograrlo?

Piensa en las situaciones y problemas más comunes que tenéis en vuestra casa. ¿Cuando te vas durante unas horas y vuelves descubres que se ha puesto a morder los cables del ordenador? Ciérrale la puerta del despacho. ¿Se duerme encima de la cama en cuanto te despistas? Intenta tener la puerta de la habitación cerrada todo el tiempo posible. ¿Muerde la areca (planta venenosa para gatos) en cuanto miras para otro lado? Cambia a otro tipo de planta que no le atraiga. Y así con todas las particularidades que tengas en tu casa, ya que cada hogar es único.

Por supuesto, a la hora de prevenir un castigo, será imprescindible siempre que tu gato tenga las necesidades básicas cubiertas. Por ejemplo, si hace pipí fuera del arenero y deja un olor horrible, quizás es porque lo tiene muy sucio o ha de compartirlo con más gatos. O, si araña el último mueble que has comprado, puede ser que necesites ponerle nuevos rascadores donde pueda afilar sus uñas y soltar el estrés como buen felino.

En la mayoría de casos la prevención es nuestra responsabilidad y debemos cumplirla a rajatabla antes de echarle la bronca al animal.

Evita estas 3 conductas al castigar o regañar a tu gato

Así debes regañar a tu gato

Nuestros mininos son unos traviesos. A veces con menos y otras con más «maldad», lo normal es que alguna vez se pasen de la raya y tengamos que castigarlos o regañarlos.

Sin embargo, para hacerlo bien y no causar un perjuicio importante en la relación hay que evitar 3 errores típicos que debes conocer de antemano.

Evita decir su nombre cuando le regañes

A la hora de regañar a un gato es muy frecuente escuchar cosas como «¡Manolito, no te comas eso!» o «¡¡¡Zeus!!!»; es decir, gritar el nombre de forma instintiva al echarle la bronca. Y eso es un error.

Por mucho que tu gato no sepa idiomas ni sea capaz de juntar las sílabas para hacer una palabra, ellos sí son capaces de distinguir entre palabras al diferenciar el sonido de unas de otras y, por supuesto, su nombre lo tienen más que controlado.

En mi caso, por ejemplo, cuando digo «¡a comeeeeer» salen disparados al comedero, algo que no hacen con otras palabras aunque use el mismo tono. Por eso, decir su nombre y hacerlo gritando con enfado, tiene unas consecuencias muy negativas a largo plazo para la convivencia con tu mascota. ¡Cada vez que lo nombres pensará que lo estás regañando!

No grites o eleves la voz en ningún caso

La mayoría de los seres humanos (con excepción de los más calmados, a los que envidio) elevamos la voz sin querer cuando nos enfadamos. E incluso a veces pegamos unos gritos de escándalo que se escuchan en todo el vecindario.

¿Te has fijado en lo que sucede cuando gritas en casa por algún motivo? Tu gato huye despavorido a alguna esquina o habitación vacía. ¡Les afecta muchísimo por su sensibilidad acústica y la mayoría se ponen a temblar de miedo!

Por ello, gritar a tu gato como método para reñirle es una malísima idea, quizás tan mala como pegarle, aunque a priori no nos lo parezca al no haber violencia física.

Quebrantaremos la relación de confianza y, en consecuencia, la salud mental de tu mascota se puede ver afectada. Aparecerán la tristeza o apatía; es decir, eso que jamás queremos ver en nuestro compañero de vida.

Nada de violencia física, pegar o tirar objetos

Si gritar no es una opción, pegar a un gato menos todavía. Por mucho que a veces te puedan entrar ganas de hacerlo (sobre todo si tienes cierto temperamento), tienes que evitarlo a toda costa.

Lo único que conseguirás si le das un golpe o si le lanzas algún objeto es romper la relación de confianza que tenías con tu mascota. Y recuperarla puede ser muy complicado, ya sabes cómo son los felinos.

Un gato NO asocia tu violencia a la acción que acaba de hacer mal. Simplemente piensa que le pegas como forma de dominio o superioridad. En ningún momento piensa que es por lo que ha hecho. Por eso pegar no lo solucionará, pero sí te querrá un poco menos a ti.

En cambio, decir un «¡no!» enérgico y tajante cuando, por ejemplo, se sube a la encimera de la cocina, es algo que puedes hacer sin problema, a la par que lo complementas con la privación de la que hablaré justo a continuación.

Por supuesto, esto te lo digo siempre teniendo clara la diferencia entre gritar y tener autoridad, que son dos cosas completamente diferentes aunque muchas personas las confundan. Sé razonable y trata a tu gato con respeto.

Entonces, ¿cómo debo castigar a mi gato cuando se porta mal?

Deja a tu gato solo para castigarlo

Las dudas a la hora de castigar a tu gato son habituales, no te preocupes.

Todos queremos hacerlo bien, nos duele echarle la bronca y, por ello, no queremos pasarnos de la raya o incluso conseguir que nuestro pequeño nos empiece a odiar poco a poco.

Pero también sabemos que debemos ser firmes y no permitir comportamientos inadecuados. Por ese motivo es necesario que conozcas la estrategia perfecta para castigar a un gato.

Privación de compañía, el método infalible para castigar a un gato

La privación de compañía es, de forma indiscutible, el método que mejor funciona tanto a corto como a largo plazo para castigar a un gato.

Salvo casos poco habituales de gatos súper independientes, a los mininos les encanta estar acompañados en casa y nos buscan permanentemente. Ese es el motivo por el que siguen tus pasos cuando vas a la cocina, subes a la habitación o entras al baño (si se queda fuera probablemente empiece a tocar la puerta con la patita, es un clásico). Y por eso mismo es la mejor forma de hacerles ver que han hecho algo malo y que pagarán las consecuencias pasando un rato sin ti.

Sigue estos 4 pasos para castigar a tu gato mediante la privación de compañía:

  1. Ten una zona de la casa habilitada donde puedas encerrarlo por unos minutos con seguridad de que no rompa algo o se haga daño. Por ejemplo, yo lo hago en un cuarto de baño que no utilizamos, pero si no tienes un sitio así también puedes meterlo en su transportín.
  2. Déjalo en dicha zona durante 5 minutos. Si el comportamiento es reincidente, ve ampliando el plazo poco a poco de 5 en 5 minutos. Cada gato es diferente y algunos requieren más tiempo para interpretar lo que sucede.
  3. Pasado el tiempo, ábrele la puerta, ¡pero no le hagas caso de forma inmediata! No le des cariños ni le hables en 5 o 10 minutos.
  4. Repite el proceso aumentando el tiempo como ya te he comentado si se repite la conducta.

A nadie le gusta tener que castigar a su gato. A mí, por ejemplo, me duele en el alma cuando lo dejo 5 minutitos en el baño y lo escucho maullar, pero ha resultado ser una forma excelente (y cero agresiva) de mejorar la convivencia; ahora respeta las zonas en las que no debe estar, araña siempre en los rascadores y no muerde los cables de la televisión.

Ojo, esto no quiere decir que debas castigar a tu gato ante el más mínimo comportamiento que no te guste. Recuerda ante todo que es un animal, que tiene su forma de ver la vida y que para ellos un mueble, un sofá o un cable… ¡no es lo mismo que para nosotros!

Debemos ser responsables y consecuentes para utilizar este recurso de la forma más apropiada.

¿Quieres complementarlo? No le des cariño durante un rato

No le des cariño a tu gato durante un rato

Además de la privación de nuestra compañía, otra de las cosas que menos le gustan a un gato es que «pasemos de ellos». La mayoría adoran que les demos mimos, que les rasquemos el lomo, que les cepillemos el pelo o que juguemos con ellos. Y cuando no lo hacemos lo notan.

Este método no debe ser el principal para castigar a tu gato. Sin embargo, si no es suficiente con la privación de tu compañía, «pasa de él» durante unos 5 o 10 minutos después de haberlo privado de tu compañía; no le hagas caso de forma inmediata y lo asociará a su mal comportamiento.

Eso sí, debe ser justo a continuación ¡si lo haces cuando pase un buen rato no funcionará!

De nuevo, como hiciste antes, aumenta progresivamente el tiempo si no corrige su comportamiento. Poco a poco lo entenderá y funcionará genial para darle ese toque de atención que necesita. Te lo garantizo.

El momento importa: castígalo al instante

Ya lo hemos comentado antes, los gatos son diferentes a los humanos, es evidente. A pesar de ello, muchas personas tratan a sus mininos como si fueran personas (nunca es recomendable humanizar a los animales), y eso incluye los procedimientos al regañarlos o castigarlos.

La memoria de nuestros amigos felinos no tiene nada que ver con la nuestra. Cuando tu gato, por ejemplo, se sube a un mueble que no debería y lo castigas a los 5 minutos, no tiene ni idea de por qué le estás echando la bronca. O lo que es peor, asocia el castigo a lo que está haciendo en ese momento y, en consecuencia, ahora cree que está mal subirse al flamante rascador o a su camita. ¡Doble desastre!

Por otra parte, si tu forma de castigarlo es dándole un pequeño golpe o colleja, ten en cuenta que lo van a interpretar como una lucha de poder, y eso tampoco es lo que buscas.

Spray de agua, una buena solución pero para situaciones puntuales

El spray es útil para castigar a un gato en algunas ocasionesUna de las técnicas más típicas para regañar a un gato es echarle un poco de agua con un spray. Yo recuerdo que, cuando adopté a mis primeros felinos, era lo que utilizaba para evitar que mordieran los cables de la televisión.

Este método no es el ideal y, de hecho, tiene algunos problemas evidentes. Por ejemplo, la asociación que hicieron mis gatos en ese ejemplo era que cuando iban por la zona de la TV, las posibilidades de que les cayera un poco de agua aumentaban, así que dejaron de merodear por allí… cuando yo estaba delante. El problema era que cuando yo no estaba, campaban a sus anchas y no paraban de morder los cables.

Un pulverizador de agua es una solución atractiva para muchas personas porque parece rápida y efectiva. Sin embargo, tu gato probablemente no entenderá muy bien el castigo al que le sometes ni lo asociará con lo que ha hecho, así que el origen de su mal comportamiento no se corregirá.

Si deseas utilizarlo en momentos muy puntuales como un complemento de comportamiento para evitar que se acerque a una zona concreta de la casa podría funcionar; no obstante, no centres tu estrategia de educación ni castigues al gato con este método, no es el camino, es mucho mejor y más efectivo privarlo de estar a tu lado.

No te olvides del refuerzo positivo (aunque no funcione tan bien como en perros)

Otra de las diferencias más notables entre un perro y un gato es el refuerzo positivo. Mientras que en los canes es una herramienta maravillosa para educarlos y ha de ser la táctica principal para llevarlos por el buen camino, en un gato su efectividad baja de forma notable. ¡Pero sigue siendo útil y debes utilizarlo de vez en cuando!

También puedes activar las hormonas de la felicidad durante 15 o 20 minutos para premiarlo.

De esa forma conseguirás que tu mascota asocie ese comportamiento a una recompensa que le gusta y eso fomentará su repetición. Si sigues estos sencillos consejos poco a poco abandonará los malos hábitos y… ¡todos ganaréis!

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